Thursday, January 10, 2013

Primeras impresiones de Santiago

Después de dormir 3 horitas por la agitada noche anterior salimos para Ezeiza y pudimos conocer una parte nueva del aeropuerto que está muy linda, lo malo es que parece que no había manga para subir al avión así que nos llevaron en bondi hasta el avión. Al parecer el vuelo fue piloteado por un grupo de pingüinos, o al menos había uno ajustando el aire acondicionado porque hacía un frío nunca antes visto en un avión.
En el aeropuerto de Santiago Ashley tuvo que pagar USD 160 por tener pasaporte americano, un asalto. Algunas veces está bueno ser del Mercosur.
Para llegar al hostel teníamos la opción de ir en taxi, algún transporte privado o aventurarse en el transporte público, claramente elegimos la última y salió bastante bien. Un colectivo (Centropuerto) desde el aeropuerto hasta el subte, y de ahí un par de combinaciones hasta el hostel. La red de subtes (o metro) es similar a la de Buenos Aires, así que fue fácil manejarse.

Estamos parando 4 días en el Blend Hostel, una casona vieja manejada por un chileno-británico muy amable.
Al mediodía fuimos a una zona con una plaza y restaurantes alrededor, con una onda San Telmo, a comer sushi, que estaba bastante bien. La oferta gastronómica parece bastante acotada por lo que vimos hasta ahora, pero tenemos que ver otras zonas para juzgarla mejor.
Después de una reparadora siesta fuimos en búsqueda de un restaurant vegano, que lamentablemente estaba cerrado, caminamos mucho hasta que nos dimos por vencidos y fuimos por una pizza. Como no teníamos pesos chilenos fuimos a un cajero a sacar algo de efectivo pero hubo un problemita técnico (o humano) y la tarjeta se bloqueó, así que tenemos que llamar mañana para que la desbloqueen sino estamos hasta las manos. 
Como nota de color, vimos muchos (casi demasiados) perros en la calle, algunos con sus amigos humanos y otros sueltos, la mayoría descansando por las altas temperaturas.







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