Thursday, January 17, 2013

Sydney, canguros y koalas

Después de un vuelo de 12,5 horas en un avión de dos pisos (747-400), 5 películas vistas (127 hours, Black Swan, Borat, The Expendables 2, Almost Famous) y unos pocos minutos de sueño, llegamos al aeropuerto internacional de Sydney. El viaje fue insoportable, pero no hay mejor forma de llegar, así que hay que disfrutarlo con una sonrisa. Lo curioso es que el viaje fue todo de día porque estabamos "siguiendo" el sol al ir hacia el oeste, igualmente los asistentes de vuelo hacían bajar las ventanillas del avión para generar un efecto noche.



Llegamos por la tarde, así que lo único que hicimos es ir al hostel (Backpackers HQ), buscar algo para comer y dormir hasta el otro día. El hostel está muy bien puesto, es bastante grande y según parece por los sitios de hostels es uno de los mejorcitos de la ciudad. La desventaja es que estamos hacinados con otros 6 viajeros en la misma habitación, pero tiene desayuno (pobre) del que aprovechamos al máximo para llegar hasta la cena sin hambre.

Al otro día arrancamos con un walking tour, que como en muchas ciudades son a base de propinas, conocimos muchos lugares de la ciudad como el Opera House, Harbour bridge, Botanical Gardens, etc. En el tour había un grupito de argentinos que hicieron escala en Sydney antes de ir a Nueva Zelanda a juntar kiwis.





Ya entrada la tarde pasamos por algunos otros lugares que comentó el guia, el museo de la moneda australiana (tienen una historia muy complicada, pero hoy exportan sus billetes de polímeros a muchos países) y el parlamento, dónde pudimos entrar y sentarnos en la silla del presidente (del parlamento).



Para la cena tuvimos una experiencia divina, literalmente. Ya en Chile nos dijeron lo mismo, y acá en Sydney también, cada vez que preguntamos por un restaurante vegano nos mandan a algún lugar Hare Krishna. Esta vez si fuimos, y lo bueno de este era que si primero ibas a los cantos después la cena te salía la mitad, y era tenedor libre, así que no hubo dudas. Durante hora y media estuvimos cantando junto a unas 40 personas "Hare Kirshna, Krishna Krishna, Hare Hare", todo sea por comer más barato! Tal vez valió la pena, tal vez no, la comida no era muy buena, pero fue interesante ver un poco lo que hace la gente de ese movimiento. Lamentablemente no hay foto de los cantos.

Ya es jueves y decidimos ir a una reserva animal que hay en las afueras de Sydney, tren y bus para llegar. El transporte público funciona como un relojito acá y es muy fácil para guiarse porque está todo muy bien señalizado.
En la reserva tenían muchos de los animales autóctonos, incluyendo canguros, koalas, wombats y dingos. Tuvimos la suerte de estar cerca de muchos canguros, alimentarlos y acariciarlos, son muy tranquilos y debían estar muy acostumbrados a los humanos. Después vimos muchos koalas, la mayoría durmiendo en posiciones extrañas (duermen 20 horas por día), pero pudimos sacar algunas fotos con uno que estaba despierto y con hambre, son muy suaves.





Por la noche fuimos a un restaurant vegano cerca del Chinatown local, muy similar a los que hay en San Francisco, así que estuvimos como en casa, pero con precio australiano (salado, salado).


No puedo dejar de comentar el izquierdismo de Australia (como toda colonia o ex-colonia británica). No sólo es el conducir del lado izquierdo, sino todo lugar dónde haya algun flujo en ambas direcciones, los "carriles" están invertidos, por ejemplo las escaleras mecánicas del subte, la que tenés que tomar vos está a la izquierda. También al caminar por la vereda, la gente mantiene la izquierda, en lugar del famoso "mantenga su derecha". No es nada fantástico, pero es curioso y si bien es chocante al principio, te vas acostumbrando.

Otro comentario al margen, el cable de la laptop de Ashley se estaba desintegrando por algún motivo desconocido, así que fuimos al Apple store local y sin mucho problema le dieron otro nuevo, sin costo; los beneficios de la globalización capitalista.

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