Thursday, February 21, 2013

New Year in Hong Kong

We went to Hong Kong knowing it was technically winter but we were not prepared for the temperature drop! We pulled our warmest clothes out of our backpacks but still managed to get the sniffles, so we had the opportunity to try Chinese cold medicine.

Living space in HK really comes at a premium, and with very few affordable options especially at the Chinese New Year holiday we opted to try AirBnB for the first time. We stuck with reviewed hosts and overall had a really good experience, getting a truly authentic apartment (for better or worse)-- the cramped space reminded me of living on a boat, but we could easily walk or use the efficient public transportation to get to thousands of shops and restaurants, from cheap and dirty to world-class brands.


To celebrate Diego's birthday we went to the local theme park, Ocean Park, which actually has a pretty great view of parts of the harbor and skyline and hosts some animals we rarely get to see. The opportunity to visit pandas was really special since there are so few in the world. Unfortunately it was all accompanied with crowds of people pushing each other for just about everything!





As always, we seek to know a place through its food, and in HK it was both scary and exciting to eat in neighborhood noodle shops and local dessert places. We've elected not to use any elaborate methods of communication when dining in different languages (from trying to learn food vocabulary in the local tongues to picture flash cards, there are a lot of suggestions out there), and are instead trying to enjoy the suspenseful moments from when we order to when we see what's brought to the table!


I was really impressed by our visit to the Hong Kong History Museum, where the main exhibit is free for everyone and features a number of short videos as well as quality displays explaining HK, from land formation to the present. I'd definitely recommend that anyway visiting spend a few hours here.


Finally, we had to take part in some of the Chinese New Year celebrations happening and caught a fireworks show with fellow traveler Will and what seemed like many thousands of others! I have to say, for the sheer volume of people involved the event staff really did a good job of keeping the crowds relatively safe and orderly, and it made for a long but fun night.


Leaving HK, we were impressed by its automated systems, including this multicolored umbrella vending machine, and puzzled by its quirks, like multiple designs for each currency denomination (see the picture of $20 notes printed by 3 different banks). The end of this leg ended perfectly, though, when our flight was oversold and we were upgraded to business class, fulfilling one of my lifelong goals :D


CURRENTLY: arriving in Kuala Lumpur, Malaysia
UP NEXT: around Malaysia for a week

Wednesday, February 20, 2013

Bali: Ubud

En lugar de ir directamente a Ubud desde Padangbai, decidimos contratar un conductor que nos lleve a algunos lugares que queríamos conocer. Empezamos por el palacio real, que es un templo dónde vivía el rey de Bali, hoy es templo y museo. Luego fuimos al templo Besakih, el más grande de Bali. A veces te venden lugares como "el más grande de..." y puede ser algo muy pobre porque no hay nada para comparar, pero este templo si era impresionante. Cuenta con lugares para que la gente de diferentes religiones pueda ir a rezar, el templo es hindú y tiene sectores para budistas, musulmanes, cristianos, etc. A la hora del almuerzo, el conductor nos llevo a un restaurant que tenía vista a unas terrazas de arroz inmensas, no fue muy económico, pero la comida estaba bien y la vista mejor. Por último queríamos ir a ver a los elefantes, en Bali hay 2 lugares dónde hay elefantes, y fuimos al que nos recomendaron. Ya teníamos alguna idea de que iba a ser algo caro, pero cuando llegamos nos sorprendieron los precios en U$S, además de que nos dijeron que los elefantes no son de Bali, los traen de Java porque en Bali no hay. Sin dudarlo mucho nos fuimos de esa trampa para turistas sin ni siquiera ver una trompa. También sabíamos que ibamos a tener otras oportunidades durante el viaje, de lo contrario hubieramos sucumbido en la tentación.




Nuevamente fue dificil encontrar el hostel en Ubud, no conocimos ningún taxista que conozca inmediatamente la dirección a dónde queremos ir, ni hablar de GPS. Llegamos al nuevo hostel (Nirwa Homestay), una casa grande con pocas pero amplias habitaciones, en el medio de plantaciones de arroz. Cuesta entender como por solamente USD 25 la noche nos podemos alojar en un lugar tan lindo y cómodo. Ese día sólo fuimos a cenar al centro, que no quedaba muy cerca, unos 15 min caminando.
Para el día siguiente ya sabíamos lo que queríamos hacer, en Ubud hay una reserva de monos que andan sueltos y juegan con la gente. Llegamos al lugar y en la puerta te vendían bananas para darles, pero ya sabíamos que se desesperan por agarrate cualquier cosa que tengas, así que entramos sin nada. Apenas entras ya ves una cantidad impresionante de monos, todos de la misma especie, el macaco balinés. Adultos, jóvenes y bebés, saltando y comiendo por todo el parque. Entramos con precaución al principio porque no sabíamos de que se trataba pero depués de ver un poco el ambiente, nos sentamos y los monos vinieron inmediatamente a investigarnos. Son muy curiosos y todo lo que pueden agarrar, agarran. En la reserva también hay un templo, negocios y una exposición de arte, siempre lleno de monos en todos lados. En un momento vinieron unos cuantos monos y se nos subieron, parece que a uno le pinto el hambre y me mordió el brazo, pero por suerte no rompió la piel sino estaría en el hospital dándome vacunas antirrábicas. Antes del mediodia, y el calor insoportable, nos volvimos, pero es un lugar para quedarse mucho tiempo mirando como viven y se comportan.
Al otro día teníamos el vuelo a Hong Kong por la tarde, así que decidimos volver a la mañana a ver un poco más de los monitos.






Fin de Bali, una isla llena de lugares para descubrir y con gente muy amable. Hemos pasado casi dos semanas, conocimos mucho pero nos quedo mucho más, es un lugar que en algun otro momento volveremos. A pesar de sus problemas (no hay agua potable, no hay transporte publico, los caminos son peligrosos, etc.) es una isla feliz y se nota, los paisajes son hermosos y aunque tal vez no sean únicos en el mundo, la gente hace la diferencia.

Tuesday, February 19, 2013

Bali: Sanur y Padangbai

Para ir a Sanur, intentamos usar uno de los pocos colectivos que recorren Bali. El viaje fue bueno pero al bajarnos, las indicaciones que teníamos de como llegar al hostel no nos ayudaron y caminamos mucho hasta que desistimos y con la ayuda de un Spa, un conductor nos llevo hasta el lugar. El hostel era aceptable, con pileta, pero la habitación era medio hospitalaria, además yo me estaba sintiendo bastante engripado, así que pasamos todo ese día adentro y no pudimos ver mucho de Sanur.
A la mañana siguiente estaba el SuperBowl XLVII, y escuchamos comentarios de que algunos otros viajeros lo iban a ver a un bar cercano, así que fuimos. Por suerte fue un partido entretenido, aunque lamentablemente los 49ers no pudieron lograr la hazaña. Al terminar el partido, decidimos irnos de Sanur para ir a Padangbai, que a priori prometía más.
A pesar de ser muy dificil encontrar direcciones en Bali, Padangbai es un pueblo costero muy pequeño entonces no fue tan complicado encontrar nuestro nuevo hospedaje, Lemon House. El hostel era una casa de familia sin acceso vehicular, por lo que tenías que caminar por un pasillo largo y luego subir por una escalera unos 70 escalones, pero valía la pena. La habitación ofrecía una vista paradisiaca de la ciudad y la bahía. Ese día no exploramos mucho y sólo salimos a cenar a un "warung" (restaurant local y barato).





Al día siguiente el encargado del hostel nos invitó a una ceremonia religiosa de la cual el iba a participar. Por la tarde fuimos a ver de que se trataba y al llegar al templo nos dijeron que teníamos que llevar sarungs (suerte de pareo) y como no tenían para prestarnos nos compramos unos. Todo el pueblo estaba reunido para la ceremonia y sumando al clima pesado y caluroso, las 2 horas que duramos en la ceremonia fueron agobiantes, pero muy entretenidas. Empezó con unas danzas bastante tranquilas y fue progresivamente haciendose más violento con la llegada de algunos demonios (gente disfrazada, claramente). La música le ponía tensión a la historia y para el final algunos chicos y grandes les agarraban algun tipo de ataque y la gente de alrededor tenía que contenerlos, estaban como poseídos. Una vez terminada la danza, la gente se empezó a descontrolar un poco y se armaron rondas de gente que parecían tentar a los poseídos con huevos, bebidas y pollitos muertos. En otra ronda había unas ramas con fuego que las usaban para pegarse en la cabeza (ver el video). En fin, una experiencia muy de documental, y muy auténtica en comparación con los espectáculos ficticios que te llevan a ver si te ven cara de turista.



Nuevo día y todavía no habíamos conocido la playa, Padangbai tiene una bahía grande en el medio donde amarran muchos botes y barcos que van a islas cercanas, y dos bahías más pequeñas sin embarcaciones para la gente. Una es buena para ver tortugas y la otra para hacer snorkel. Por la mañana fuimos a la de las tortugas, el mar estaba violento a esa hora, tan violento que cuando fuimos a mojar los pies las olas arrastraron unas rocas que nos pegaron en los tobillos y nos dejaron sangrando un poco. Tuvimos que esperar un rato hasta que aparezcan los dueños de los puestitos playeros, parece que la vida de la playa, a diferencia del resto de Bali, no empieza tan temprano. Comimos unos lychees y luego el almuerzo, pero de tortugas nada, sólo algunos cangrejos. Intentamos hacer snorkel a ver si se veía algo, pero sólo vimos algunos peces, nada espectacular.
A la tarde fuimos del otro lado, una playa con bastante basura pero un paisaje lindo, y alquilamos lás máscaras de snorkel. Esta vez fue otra cosa, tan sólo a unos metros de la playa empezaba una gran formación coralina que alojaba a una cantidad de peces que nunca antes habíamos visto. Habremos visto por lo menos 50 especies diferentes, pequeños y medianos, de muchas formas y colores. Mientras nadabamos era muy entretenido ir descubriéndo nuevas especies, hasta vimos una raya que se estaba escondiéndo. Luego de un rato largo de nadar, decidimos volver a la costa, y al ver la basura nuevamente nos pusimos en modo Greenpeace y empezamos a juntar lo que podíamos. Parece que a nadie le importaba que haya basura en la playa, pero había muchas bolsas y botellas en la parte dónde viven los peces. Juntamos una buena bolsa de residuos, la mayoría plásticos. Después de recompensa fuimos a nadar nuevamente, a ver más peces hasta que cayó el sol y ya no se veía más nada. Fue una de las mejores experiencias del viaje hasta el momento.