Tuesday, February 19, 2013

Bali: Sanur y Padangbai

Para ir a Sanur, intentamos usar uno de los pocos colectivos que recorren Bali. El viaje fue bueno pero al bajarnos, las indicaciones que teníamos de como llegar al hostel no nos ayudaron y caminamos mucho hasta que desistimos y con la ayuda de un Spa, un conductor nos llevo hasta el lugar. El hostel era aceptable, con pileta, pero la habitación era medio hospitalaria, además yo me estaba sintiendo bastante engripado, así que pasamos todo ese día adentro y no pudimos ver mucho de Sanur.
A la mañana siguiente estaba el SuperBowl XLVII, y escuchamos comentarios de que algunos otros viajeros lo iban a ver a un bar cercano, así que fuimos. Por suerte fue un partido entretenido, aunque lamentablemente los 49ers no pudieron lograr la hazaña. Al terminar el partido, decidimos irnos de Sanur para ir a Padangbai, que a priori prometía más.
A pesar de ser muy dificil encontrar direcciones en Bali, Padangbai es un pueblo costero muy pequeño entonces no fue tan complicado encontrar nuestro nuevo hospedaje, Lemon House. El hostel era una casa de familia sin acceso vehicular, por lo que tenías que caminar por un pasillo largo y luego subir por una escalera unos 70 escalones, pero valía la pena. La habitación ofrecía una vista paradisiaca de la ciudad y la bahía. Ese día no exploramos mucho y sólo salimos a cenar a un "warung" (restaurant local y barato).





Al día siguiente el encargado del hostel nos invitó a una ceremonia religiosa de la cual el iba a participar. Por la tarde fuimos a ver de que se trataba y al llegar al templo nos dijeron que teníamos que llevar sarungs (suerte de pareo) y como no tenían para prestarnos nos compramos unos. Todo el pueblo estaba reunido para la ceremonia y sumando al clima pesado y caluroso, las 2 horas que duramos en la ceremonia fueron agobiantes, pero muy entretenidas. Empezó con unas danzas bastante tranquilas y fue progresivamente haciendose más violento con la llegada de algunos demonios (gente disfrazada, claramente). La música le ponía tensión a la historia y para el final algunos chicos y grandes les agarraban algun tipo de ataque y la gente de alrededor tenía que contenerlos, estaban como poseídos. Una vez terminada la danza, la gente se empezó a descontrolar un poco y se armaron rondas de gente que parecían tentar a los poseídos con huevos, bebidas y pollitos muertos. En otra ronda había unas ramas con fuego que las usaban para pegarse en la cabeza (ver el video). En fin, una experiencia muy de documental, y muy auténtica en comparación con los espectáculos ficticios que te llevan a ver si te ven cara de turista.

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Nuevo día y todavía no habíamos conocido la playa, Padangbai tiene una bahía grande en el medio donde amarran muchos botes y barcos que van a islas cercanas, y dos bahías más pequeñas sin embarcaciones para la gente. Una es buena para ver tortugas y la otra para hacer snorkel. Por la mañana fuimos a la de las tortugas, el mar estaba violento a esa hora, tan violento que cuando fuimos a mojar los pies las olas arrastraron unas rocas que nos pegaron en los tobillos y nos dejaron sangrando un poco. Tuvimos que esperar un rato hasta que aparezcan los dueños de los puestitos playeros, parece que la vida de la playa, a diferencia del resto de Bali, no empieza tan temprano. Comimos unos lychees y luego el almuerzo, pero de tortugas nada, sólo algunos cangrejos. Intentamos hacer snorkel a ver si se veía algo, pero sólo vimos algunos peces, nada espectacular.
A la tarde fuimos del otro lado, una playa con bastante basura pero un paisaje lindo, y alquilamos lás máscaras de snorkel. Esta vez fue otra cosa, tan sólo a unos metros de la playa empezaba una gran formación coralina que alojaba a una cantidad de peces que nunca antes habíamos visto. Habremos visto por lo menos 50 especies diferentes, pequeños y medianos, de muchas formas y colores. Mientras nadabamos era muy entretenido ir descubriéndo nuevas especies, hasta vimos una raya que se estaba escondiéndo. Luego de un rato largo de nadar, decidimos volver a la costa, y al ver la basura nuevamente nos pusimos en modo Greenpeace y empezamos a juntar lo que podíamos. Parece que a nadie le importaba que haya basura en la playa, pero había muchas bolsas y botellas en la parte dónde viven los peces. Juntamos una buena bolsa de residuos, la mayoría plásticos. Después de recompensa fuimos a nadar nuevamente, a ver más peces hasta que cayó el sol y ya no se veía más nada. Fue una de las mejores experiencias del viaje hasta el momento.



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