Saturday, March 23, 2013

Ho Chi Minh City, Saigón o la capital de la motoneta

Fin de Camboya y arrancamos para Vietnam. Otra vez viajamos en bus, pero esta vez el viaje fue más ameno, la compañía (Mekong Express) fue bastante buena y en la aduana no tuvimos que sufrir ningún contratiempo como había pasado anteriormente. Llegamos a Ho Chi Minh City o Saigón, como todavía la llaman los locales, y nos encontramos con una cantidad de motos impresionante, si bien ya veníamos experimentando en los otros países un gran caudal de estos vehículos, acá fue en otro nivel, hordas interminables de pequeños motores rugiendo en cada calle que cruzabamos, una intensidad nunca antes vista.

Algo que merece una reflexión un poco más profunda, y algo que nos sorprendió un poco, es la docilidad que tiene el conductor en Asia (por lo menos en los países que visitamos), si bien la bocina es la mejor compañía del que conduce, nunca se los ve iracundos, mantienen una postura rígida e inmutable, no se escuchan gritos ni insultos. La sorpresa está en que en América es fácil disparar el enojo irracional de cualquier conductor con alguna maniobra inesperada, pero acá el caos es tan aceptado que no hay necesidad de enojarse porque alguien hace algo fuera de lo normal, eso es lo normal. En fin, algo para aprender y reflexionar.



Otro evento destacable de las calles de las grandes ciudades de Vietnam es el peatón cruzando cuando no hay semáforo. El tráfico nunca parece cesar, por lo que el peatón avanza lentamente sin importar qué vehículo se acerca y sigue a paso lento y firme. Los autos y motos esquivan cualquier bulto que aparezca en la calle, incluyendo personas, así que pareciera un metodo seguro. Intentarlo las primeras veces es algo para valientes, va en contra del sentido común que tenemos, uno no se pondría enfrente de una moto o auto, no es así como funciona el mundo occidental. Pero al ver a los locales tan confiados, y siendo la única manera de cruzar una calle en varias ocasiones, tuvimos que hacerlo, y fue una carrera interna entre la adrenalina y el miedo a la muerte. Después de varias veces te vas acostumbrando y hasta parece que podés cruzar con los ojos cerrados (aunque no sería lo más recomendable).

No planeabamos pasar más de una noche en Ho Chi Minh City pero al no conseguir lugar en el tren a Hue nos quedamos una noche más. En esos dos días pudimos recorrer algunas calles, recibir unos masajes con masajistas ciegos (Ashley está armando un post aparte de esto porque lo merece), probar algunas comidas locales y visitar el museo de la reunificación. Para los que no conocen la historia, este museo era la casa de gobierno de Vietnam del Sur, y que fue invadida por las tropas de Ho Chi Minh en 1975 y terminó la guerra de Vietnam. La imagen más famosa es la de los tanques rompiendo las rejas de este palacio y entrando a tomar el edificio, para entonces ya evacuado. Por suerte pudimos entrar y ver el interior del edificio, las oficinas, la cocina y hasta el escondite para los tiempos de guerra. Un muy interesante lugar para revivir la historia, ya que está muy bien conservado desde que fue tomado, el edificio nunca fue bombardeado así que se mantiene intacto y es sólo museo hoy en día.





No pudimos hacer mucho más después del museo ya que nos agarró algún tipo de bacteria en algo que comimos o tomamos y estuvimos el resto del día y medio día del siguiente en la cama con multiples visitas al water closet, una experiencia olvidable.

No comments:

Post a Comment