Tuesday, April 2, 2013

Última parada en Asia: Hanoi


Otro viaje en tren, otra ciudad. Esta vez Hanoi, la capital de Vietnam y centro histórico del comunismo. Es una ciudad muy congestionada, mucho tráfico a toda hora, muchos puestos callejeros, mucho de todo; todo excepto peatones, todos los locales se manejan en moto y hay poca gente caminando, la mayoría turistas y vendedores ambulantes. No se que empezó primero, si la falta de peatones o la falta de veredas transitables, pero todas las veredas están ocupadas por motos estacionadas o mesitas de restaurantes y estás obligado a caminar por la calle, con el peligro que eso genera. Por suerte el transporte es barato y nos manejamos en taxi cuando la distancia no era muy corta, por menos de 5 USD podés llegar a cualquier punto de la ciudad.



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La ciudad cuenta con varios museos, de los que fuimos a dos: el museo de la mujer y el museo étnico. El primero consistía de una muestra del rol de la mujer en la sociedad vietnamita, tradiciones y costumbres, como también las mujeres que participaron de la guerra, detallando el número de soldados norteamericanos que mataron cada una. Si bien el tema del museo es muy interesante, la forma en que está presentada la información no lo hacía muy atractivo. El segundo tenía una muestra interior donde mostraba todas las etnias que habitan el país (54!), con sus respectivas culturas. Y afuera tenía una exposición de las viviendas de algunas de estas etnias, en tamaño real, por lo que podías entrar y ver como estaban construidas, muy interesante.



Uno de los lugares más característicos de la ciudad es el lago Hoan Kiem, por suerte estábamos hospedados cerca y fuimos varios días a caminar alrededor. Hay un mito que dice que en ese lago hay tortugas gigantes, no vimos ninguna gigante, pero si una pequeñita y también varios peces. El lago tiene un parque que lo rodea dónde la gente va a caminar, hacer ejercicio, vimos un grupo de estudiantes dibujando, en fin, un lugar alegre.




Al ser una ciudad grande tuvimos muchos lugares interesantes para probar comidas, fideos de diferentes maneras, mucho arroz, muchos tipos de arrolladitos primavera, sopa de fideos, más arroz y más fideos. Hay todo un lado oculto, o no tanto, de la cocina vietnamita que incluye muchos animales exóticos e insectos, pero claramente no participamos de esa experiencia culinaria.


Otro momento destacable fue la visita al mauselo de Ho Chi Minh. Limitada la entrada a sólo 3 horas en la mañana, fuimos tempranito porque sabíamos que va mucha gente, pero no nos esperabamos la cola inmensa que nos encontramos. También sabiamos que una vez que abrían las puertas la fila se movía rápido, así que nos quedamos y esperamos. A pesar de ser un lugar destacado en varias guías turísticas, la gran mayoría de la gente eran locales. Después de una hora mas o menos de esperar, y de varios puntos de control, entramos al edificio y se sentía una rara tensión. El paso es constante porque no se puede parar a verlo, la fila se mueve despacio pero sin cesar, después de pasar varios guardias de seguridad llegamos a un cuarto dónde había una docena de guardias y ahí estaba. Un cuarto oscuro y silencioso, separados por una suerte de fosa estaba ahí quetito, dentro de una caja de vidrio, cómo durmiendo la siesta, una experiencia bastante única e interesante. Sólo tenemos fotos del edificio por afuera, ya que no se podía entrar con ningúna cámara al edificio.



Además de lo mencionado, entre otras cosas, fuimos a otra noche de trivia con pobres resultados, paseamos por otro lago (Ho Tay, el más grande de la ciudad), salimos a recorrer un par de bares nocturnos y participamos de un encuentro de jóvenes para practicar idiomas, que fue solamente en inglés pero estuvo divertido hablar con muchos jóvenes locales.



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