Monday, May 20, 2013

Niza, Montecarlo y la costa azul

Sin saber mucho de la ciudad, llegamos a Niza. Nos encontramos con una ciudad más grande de lo que esperabamos, una playa sin arena y un agua azul increíble.

Visitamos el mercado local para comprar un poco de frutas y verduras, y a pesar de que todo se veía lindo y fresco, no compramos nada porque los precios estaban bastante caros. De hecho, todos los precios de la zona son más elevados de lo que veníamos pagando durante todo el viaje.

Recorrimos la ciudad, visitando la Colline du Chateau, paseando por el centro y caminando a lo largo de la costa.



Al siguiente día, decidimos ir a un pueblo cercano llamado Eze que mantiene mucha de su arquitectura original, calles pequeñas y adoquinadas, todo en una montaña haciéndo cada lugar único. Al pie de la montaña hay una playa y si bien se puede llegar en colectivo, hay un camino famoso porque Friedrich Nietzsche lo recorría diariamente cuando se alojaba en la costa azul. Tomamos ese camino, bastante largo y llegamos otra vez a una playa linda y rocosa.



Luego de Eze, partimos para Montecarlo, el lugar más popular del principado de Mónaco. Mucho lujo por todos lados, autos de película y yates gigantescos. La ciudad estaba un poco alterada por la carrera de Fórmula 1 que sería en 2 semanas.



Tal vez el lugar más interesante de Niza es el centro viejo, muchos negocios, restaurantes y heladerías. Frecuentamos mucho una heladería que hacía los cucuruchos a mano en el momento.


Nuestro próximo destino sería Barcelona, y para llegar no había nada directo así que decidimos alquilar un auto para la primera parte hasta Montpellier. Así pudimos conocer un poco más de la costa Azul, pasando por Cannes, entre otros pueblos más pequeños. El viaje fue hermoso, los paisajes que se ven desde la ruta que bordea la costa son increíbles.


En conclusión, un lindo lugar para visitar, pero sin duda para ir con suficiente presupuesto como para aprovechar todo lo que la zona ofrece.

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