Monday, May 27, 2013

El origen de los Lorden: Odollo

Un poco de historia para que se entienda mejor el post: mi abuelo emigró desde España de muy jóven junto con sus padres y su hermana, todos ellos son originarios de Odollo. Su padre (mi bisabuelo) tenía 9 hermanos y hermanas en total (aunque sólo 6 vivieron para tener hijos), esto generó una cantidad de primos que no tenía ni idea que existían. Este es el relato de la aventura de conocer a varios de ellos.

Empezamos el viaje al pueblo tempranito, Amancia nos pasó a buscar por nuestro hotel y partimos hacia la primera parada que sería Segovia. El clima no ayudó mucho por esa zona, evidentemente había nevado la noche anterior porque los autos estaban tapados, y también llovía. Sacamos algunas fotos por el acueducto y el Alcázar y seguimos viaje.


Después de hacer una parada más para buscar algo más de comida (ya que en el pueblo no hay nada para comprar) y de una ruta peligrosa pero con vistas increíbles, llegamos a Odollo. Al principio parecía un pueblo fantasma, casi nadie a la vista y no se veían signos de movimiento. El pueblo tiene muy pocos habitantes (40 más o menos) fuera del verano ya que es una zona bastante fría durante el invierno.

Una vez acomodados en la casa de los padres de Amancia (primos de mi abuelo) salimos a recorrer el pueblo que está divido en tres regiones, a diferentes alturas de la montaña. Nosotros estabamos en la parte más alta, la zona media tenía más casas y la parte más baja o Barrio es la parte más "céntrica" del pueblo con la iglesia y la plaza. También pasamos por el cementerio dónde hay una gran cantidad de apellidos Lorden. En total cruzamos 3 o 4 personas que estaban en todo el pueblo.





Hay una mezcla de construcciones de diferentes épocas en Odollo, pero se destacan más las casas originales hechas de piedra, barro y pizarra (el pueblo está cerca de una mina que funcionó en su momento para extraer esta roca), ya que en contraste con lo verde que estaba la vegetación hacían un paisaje de postal.



Pasamos la noche ahí y por la mañana seguimos viaje hacia Ponferrada. Primero haríamos una parada en una mina de oro de la época de los romanos, dónde pudimos entrar por los pasillos y recorrerla por dentro.




Llegamos a Ponferrada y nos estaba esperando José (otro primo) para llevarnos a un bar a tomar algo antes de almorzar. Fuimos a saludar a los padres de Carlos (el de las aceitunas) y luego fuimos a almorzar a la casa de Dominga (otra prima y hermana de José) dónde también estaba su marido, el ya mencionado José y la madre de ellos, Imagen. En típica tradición post guerra que aún se refleja en algunas casas argentinas, nos sirvieron una cantidad impresionate de comida y nos invitaron gentilmente a comer, comer mucho. La comida estaba excelente y también nos convidaron un poco de orujo, un licor a base de uvas muy alcohólico. Algo para destacar de todo este viaje en general es que mucha de la gente mayor que conocimos todavía trabaja la tierra y cosechan su propia comida, algo raro en otros lugares.





Terminamos de comer y emprendimos el viaje de regreso a Madrid, pero antes pasamos a saludar a otros primos de mi abuelo, visitamos el palacio episcopal de Astorga (otra obra de Gaudí) y pasamos por la casa de Antolín y Honorina, los padres de Amancia, dueños de la casa dónde dormimos en Odollo.


Este viaje fue una experiencia muy interesante y descrubrí muchas cosas de la historia de mi familia que no sabía o no le había dado importancia antes. El hecho de estar en el lugar dónde suceden las cosas ha probado durante todo nuestro viaje en ser la mejor manera de entenderlas, y esta no fue la excepción.

Finalmente, queremos agradecer a Amancia y su familia por su hospitalidad durante todo nuestro paso por Madrid y Odollo, sin ella no hubieramos podido conocer ni la mitad de lo que conocimos.

2 comments:

  1. No hay nada que agradecer, para mí fue un placer teneros aquí, y volver a conocerte, esta vez en edad adulta. Pero si quieres agradecerme algo hazlo quitando esa foto (con mi tia y mi primo) donde estoy tan "horriblemente horrible", jajajaja. Gracias

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  2. Pues yo te encuentro guapísima, como siempre, sobre todo en esa última foto.
    Bonita historia y hermoso encuentro con vuestras raíces. Mágico el lugar y envidiable paseo junto a una anfitriona insuperable.

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